martes, abril 14, 2009

Ejemplo y lección











Hoy es el aniversario del nacimiento de la IIª República española, querido von der Quelle, y es inevitable que recordemos. Deshilachadamente. Lo que pudo ser y no fue. Es la eterna cantinela. Ni la ley de la memoria histórica ni la educación pública democrática han servido para volver los ojos con serenidad a aquellos años convulsos. Recordad: Europa estaba a las puertas de la mayor carnicería del siglo XX y la democracia representativa que hoy todos aceptan, entonces estaba seriamente cuestionada, también por los gobernantes legítimamente elegidos.

El esfuerzo de Manuel Azaña, una rata de biblioteca, fue formidable. Dentro de la izquierda republicana, parlamentaria y burguesa. Oponer una ética cívica a la moral religioso-castrense imperante en un país atrasado culturalmente. Alentar el cumplimento del orden constitucional en una tierra cuya historia estaba demasiado acostumbrada a los levantamientos militares: el ruido de sables, la asonada, el golpe. Ordenar el aparato defensivo de la Nación, al ejército, con criterios democráticos, dentro de un sistema representativo que trataba de ser popular, en un país con millones de analfabetos aún.

Al mismo tiempo vivía su otra vida, la del intelectual: el amante del teatro, el memorialista infatigable, el aprendiz de novelista, el ensayista que glosa el arte de sus maestros en la prosa: Miguel de Cervantes y Juan Valera. La vida de la imaginación se confundía con la vida real hasta dar aliento a "La velada de Benicarló", cuando ya los sueños fueron sólo pasto de fantasmas.

Cómo no recordar hoy, precisamente hoy, su raro ejemplo, su ser. El individuo en este caso salva la sola anécdota, se hace río. El cultivo de las letras y la pasión por entender las armas, que nos retrae al reflejo, tan otro, del autor de Don Quijote. Si la República acabó en naufragio, él fue el primero en padecerlo.

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