martes, febrero 09, 2010

A vueltas con la Movida. Madrid, Madrid, Madrid





Nadie sabe, Wilfrid
, muy bien cómo nació aquel movimiento ni de dónde salió aquella cosa que luego se llamó la Movida. Tampoco ha sabido nadie muy bien definir aquello, y de ahí, seguramente, el secreto de su pervivencia. Quienes no la vivimos, sólo tuvimos acceso a sus leyendas posteriores. Otra vez, por enésima vez, vuelve a aparecer el fantasma de la Movida. Entre nosotros, sólo Aníbal tenía años y estuvo allí: en los conciertos, en los barras de los bares, alrededor del ruido, cerca de Kike Turmix y de Derribos Arias... por los garitos de aquella Malasaña. Hubo muchos actores, algunas actrices, diseñadores como Manuel Piña, Alvarado, pintores como El Hortelano, Ceesepe, Dis Berlin, Siniestro Total en La Edad de Oro, en UHF, su presentadora, Paloma Chamorro, algún artista mayor como Santiago Auserón, y unas pocas plumas, pocas plumas. En la Luna de Madrid. Y Borja Casani. Y Almodóvar, claro. Y Patti Diphusa. Y la heroína. Casi nadie ha sabido contar aquello, tal vez, Wilfrid, porque no es fácil dibujar un fantasma, el aire de una época, unas ganas de no se sabe qué.

A los que alguna vez quisimos enterarnos a posteriori de qué fue aquello, cómo sucedió en medio de esta caspa aún tan presente, nos queda un libro que consultar y un rumor que corría de boca en boca. El libro es "Sólo se vive una vez" (Árdora) de José Luis Gallero. El rumor son la placas de aquel catálogo que nunca llegó a editarse: "Madrid, Madrid, Madrid" de Quico Rivas -en la foto, el estupendo retrato que le hizo Alberto García-Alix en una copia criminal-. Es de los retratos de Alberto García-Alix, Quico con esa bata que parece un quimono y el cigarrillo, recién levantado de la penúltima farra, que más me gustan, ¿cuántas veces, Wilfrid, me lo habrás oído?

Dicen (dicen) que los fotolitos de "Madrid, Madrid, Madrid" los tiene Mauricio D'Ors, el editor más exquisito y secreto de los que pasean por Madrid. Un trabajo colectivo, un collage. Un imposible. (Aún recuerdo, y me río, con la historia del tren de Madrid a Vigo, sois todos unos crápulas, y la hija de Leguina, Fabio McNamara, y cómo murió la Movida, tal como me la contó Alix, riéndose de todo un poco... o un mucho, reírse, qué menos.)

Pero tal vez sea mejor que todo quede en esa delgada línea entre lo que pudo ser y no fue y nunca será y los recuerdos de los que lo pasaron bien. Y recrean su propia película...

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12 Comenta:

Anonymous Anónimo dijo...

Santiago Auserón, jamas sera viejo, viejos los que le ven viejo, tu tienes la vista cansada? te lo digo por que creo no seras viejo no? que te parece el tema? Auserón es atemporal y el espíritu mas joven que parió esta tierra, por los años...

2:24 a. m.

 
Blogger jaime dijo...

Estoy de acuerdo. Santiago Auserón es de los mejores, el creador más limpio. De los pocos que podían racionalizar aquel caos creativo... y despojarse de lo accidental.

Y vaya si lo ha hecho... ¡me quito el sombrero!

Yo nací ya viejo, pesimista y aguafiestas, en el lugar equivocado y demasiado tarde. Por eso mi ilusión en llegar a ser... nadie. Como Ulises.

1:00 p. m.

 
Blogger cabeçao dijo...

Una copia del libro de Gallero la tiene, seguro, Mauricio. Me la dejó para aquel proyecto sobre Morocco. Era un libro que, en parte, me recordaba a aquel de la "Historia oral del Punk", de Legs McNeil, una sucesión de declaraciones de los protagonistas y, sin duda, lo único no pasado por la batidora de plumas en que han querido convertir aquel no movimiento.
Sobre aquellos que vivieron esa mitad de los ochenta en Madrid, Aníbal es de los del Agapo, es decir, de los que nunca se sintieron parte de la Movida, aunque quedase a dos patadas del Dos de Mayo, donde Tierno soltó la frase inevitable.
Con Alberto yo también hablé acerca de la época. Para él, según recuerdo,lo mejor de aquellos años eran los domingos de Rastro y rastros en La Bobia, de donde sale aquella foto tan maravillosa de sus hermanos -el pequeño, creo, otro de los cadávares prematuros-. La foto de Quico Rivas, ¿a qué se dedica ahora?, ¿aún en ABC?... casi muero con su retrato despiadado, como urraca, sobre Trapiello- es una de tus básicos, sin duda.
En fin, qué viejo queda, de aquella época, todo lo que se han empeñado en vendernos como nuevo, con el horror de Almodólar a la cabeza, claro.
Y Auserón empezó a ser grande, precisamente, cuando dejó de ser modelllllllllllllllllno.

Un abrazo,

C

PD_ le sigo debiendo la entrevista a AH. Llegará, patrón,

8:38 p. m.

 
Anonymous Anónimo dijo...

((--Y Auserón empezó a ser grande, precisamente, cuando dejó de ser modelllllllllllllllllno.--))

Ha llegado el blogger a las paginas del Maestro Auserón y me han traído aquí.
Te copio y te pego para que tu mismo te releas, para a continuación decirte, que yo paso de la movida tanto o mas que tu, que nací en el 73 y tenia 8 años el los 8o, pero de una cosa estoy seguro y hablo con conocimiento de causa Santiago Auserón, jamas pudo dejar de ser moderno, por que no lo fué nunca y comparto con el compañero, atemporallllllll... que hablar es gratis, fue de autentico por que nació especial el Auserón, aun no lo conocéis muchos desconocéis de su conocimiento y lo metéis en el saco de ¿Que movida?, pero la historia hablara por si sola solo hace falta darle tiempo al tiempo,ya es leyenda... amigo salud.

3:40 a. m.

 
Blogger pablo dijo...

En este artículo habla el arquitecto y urbanista Carlos Verdaguer de como surge parte de la Movida en espacios como el Centro Mantuano, un centro social autogestionado que estaba en el barrio de Prosperidad:

http://areaciega.net/index.php/plain/Textos/entrevistas/ent-carlos-verdaguer

se entienden mas cosas de supuesta "generación espontánea" de este movimiento, como siempre rentabilizado y apropiado por algunos falsificadores.

11:25 a. m.

 
Blogger Unknown dijo...

Por lo poco que yo sé, Wilfrid, el libro de Gallero es un corta y pega de "Madrid, Madrid, Madrid", el catálogo inédito de Quico Rivas.

Quico Rivas murió el 1 de junio de 2008 en un hospital de Sevilla.

Andrés Trapiello se comportó como un miserable con Quico en una entrada de su diario, pero es el sello habitual. Tal vez no se pueda ser buen escritor y buena persona a la vez. O tal vez los distanciamientos ideológicos en el tiempo lleven a vendetas personales estúpidas, incompresiones y sorderas. Recuerdo una frase especialmente ruin: "Si escribiera la novela de su vida -decía Trapiello de Rivas-, sería el mejor libro de nuestra generación y tal vez del siglo XX en España. Pero no la escribirá."

Quico Rivas no es un novelista ni creo que pretendiera serlo. Fue tal vez el mejor crítico de arte de finales del siglo XX en España. Anarquista y culto, dos adjetivos que parecen condenados al olvido en nuestro país hoy... por muchas razones. Quico era una obra de arte en sí mismo.

Y para mí es uno de los imprescindibles, sin obra, sin duda.

Como ya no tengo cuenta en Facebook, no me entero de las cositas nuevas de Juan Perro. Me encantaron "Poco talento" (donde me vi reflejado), "Duerme zagal" (una nana, una pequeña obra maestra) o "Río negro". Pero la canción que dedicó a Malasaña me pareció flojita.

Todos los creadores tienden a negar sus principios, reniegan de su pasado. Pero Auseron vivió aquella movida (fuera lo que fuese), y me alegro que lea este blog, hombre.

12:14 p. m.

 
Blogger Unknown dijo...

La Bobia pertencía al circuito off de la movida (fuera lo que fuese). Era el bar donde pillaban los yonkis. Allí le hizo Alix la famosa foto a sus dos hermanos, su mellizo Carlos, y Willy, que murió de sobredosis, sí...

Hoy lo que fue la Bobia es una cafetería con muebles lacados y luces atronadoras.

Carlos García-Alix le hizo un estupendo retrato a Quico Rivas. Pude verlo en la galería Sen, en Barquillo, hace un par de años. Un óleo pequeño, en tonos marrones. Quico con chaqueta, ya muy envejecido, pero con esa luz en los ojos...

12:42 p. m.

 
Blogger Unknown dijo...

En realidad, para contar aquella historia, aquel Madrid, aquellos polvos que nos han traído estos lodos, sólo habría que contar la historia de una habitación, un par de habitaciones, la de un piso, un par de pisos, tres, ni siquiera un barrio...

Podría ser, por ejemplo, aquel piso de Aluche que compartieron Trapiello y Quico Rivas. Trapi llega de León en tren a la estación del Norte, con una caja de cartón con cuatro chorizos y cecina, con su hermano. Tenía 17 o 18 años. Había discutido con sus padres y le habían echado del Partido Comunista (o al revés). Rivas viene de Córdoba, con Juan Manuel Bonet, a comerse el mundo en Madrid. Quieren ser críticos o comisarios de arte o artistas, no se sabe bien... porque tienen talento para todo.

O podría ser el piso que comparten Alberto García-Alix, Ouka Lele, El Hortelano y Ceesepe en el paseo Imperial, junto al Vicente Calderón. Aquel piso destartalado y frío, con dos fotógrafos que aún no saben que lo son, dos pintores que no eran más que hijos de papá que querían ser artistas, y lo van logrando, a trancas y barrancas, con becas y amigos que montan galerías y exponen por la cara...

La lucha interesante de aquellos años, en realidad, estaba entre estos "pijos" (hijos de buena familia) que se lanzan a la vida bohemia... y los grupos de rock urbano y jevilongo -Leño, Obús, Barón Rojo, Barricada...- de los barrios deprimidos de Madrid: Carabanchel, Leganés, Hortaleza, La Elipa, los conciertos en el Santo Domingo de Alcorcón, Móstoles (que lo llamaban el Más Allá, en el cheli madrileño)... hasta Navalcarnero.

Lástima no tener un Juan Marsé por la costa marrón (Fuenlabrada, Leganés y Alcorcón), que nos cuente "noveladamente" aquellos años...

A mí no me hace falta: aborrezco las novelas y me caí en la marmita de la memoria de chico... y hace mucho que me harté de "esta Madrid, donde ni las ratas pueden vivir..."

Y sin amor, no se puede hacer nada con arte.

2:04 p. m.

 
Blogger Unknown dijo...

Está muy bien lo de Carlos Verdaguer que ha linkado Farfán.

Habla de los punto clave:

cómo la autogestión y el cooperativismo eran muy activos en aquella fase de la transición, pero quedaron sepultados por la historia oficial

cómo la droga fue una cruz, pero sirvió de liberación en un primer momento, y de catalizador creativo, y luego ha sido sepultado por la leyenda negra

cómo los colectivos eran más importantes que los nombres propios en aquella época, y había ideología y personas que se comprometían.

En "Madrid, ¿la suma de todos?", Observatorio Metropolitano, hay un capítulo que lo desarrolla más extensamente, y están todas esas ideas.

El asunto es que los mismos protagonistas tacharon su historia, se camuflaron para vivir, y a quienes hemos intentado buscar las huellas, nos han hecho de menos. Me pasó con el FRAP... hasta Pepe Catalán, mi jefe en la Estrella Digital, me ocultó su pasado, aún conociéndome y conciendo mis inclinaciones ideológica.

Los primeros traidores fueron ellas y ellos mismos. Es lo más triste. Es lo que convierte esta historia en algo tan triste: infinita tristeza. Porque a quienes nos interesamos por buscar las huellas de la historia nos han convertido en frikis...

No me extraña que se hayan gastado una pasta en psiquiatras... se lo merecen...

2:32 p. m.

 
Blogger Unknown dijo...

Cuando me acuerdo de Quico Rivas me entra la nostalgia... porque pude leerlo, ver alguna de sus obras, oír mil veces historias de su increíble leyenda -como cuando incendió su casa con todos los libros y con él dentro, como el prota de "El club de la lucha"-, pero no llegué a conocerle nunca. No tuve esa suerte.

Cuando currábamos en la Fabrica, Anaut me pidió una lista de posibles colaboradores para el aniversario del Centro Cultural de la Villa (ahora lo llaman Teatro Fernando Fernán-Gómez). Un encargo de la concejalía de cultura para organizar las celebraciones. Le pasé una lista a su sobrina, María Palacios, con la gente que me parecía interesante, y allí estaba Quico Rivas. Al devolverme la lista, vi que entre los tachados estaba Quico.

Me dio mucha pena porque yo quería hablar con él.

Jorgue Rodríguez, JR, me dijo que no lo volviese a hacer, y me contó que Anaut odiaba a Quico. Para él era un informal y un quinqui. Le vetó como comisario en la exposición de Alberto en el Círculo de Bellas Artes en la primera edición de PHotoEspaña en el 98. El año que a Alix le dieron el premio nacional de fotografía.

Cuando Mau se puso a trabajar de ayundante con Alberto, me llamaba por las tardes para que pasara por casa de Alberto, en Atocha 41.

Mientras revelaba las fotos, hablábamos de todo. Es de los mejores conversadores que he conocido, y yo siempre esperaba el momento oportuno para preguntarle por Quico Rivas.

Entonces Alberto torcía el morro. Se quedaba callado un rato y cambiaba de tema... pero como es un charlatán, como yo, al rato me contaba alguna de sus historias juntos: se notaba que le quería, que le quería mucho, pese a todas diabluras que le hizo, que fueron muchas. Sobre todo al final: cobrar un prólogo de la antología de la poesía de Pedro Luis de Gálvez y no terminarlo nunca, robarle fotos y libros para revenderlas en el Rastro, etcétera...

Tal vez pienso que es mejor no haberle conocido. No enturbiar mi idealización con la persona de carne y hueso.

5:39 p. m.

 
Blogger Unknown dijo...

Quico Rivas -por contar algo de lo bueno- fue el primer colega que compró un foto a Luis Baylón. Y le convenció de que era fotógrafo de verdad, y de los buenos. El prólogo que escribió para el PHotoBolsillo, el verdadero, cuando lo editaba Myriam de Liniers, es de lo más profundo que se ha escrito sobre Baylón. Y de lo más real y perdurable.

Para mí, que en esto soy franco y voy de cara siempre, para entendernos: si Alberto García-Alix es el Goya de nuestra fotografía, Luis Baylón es Velázquez.

Cuando pasen cien años, las fotos de Baylón, las del Madrid callejero, serán lo más real que quede de esta miseria urbana que nos ha tocado vivir. Porque ama a las personas que retrata. Y se nota, se nota mogollón...

7:11 p. m.

 
Blogger cabeçao dijo...

Joder, qué desconectado estoy. Y mira Sufí que, precisamente, a saber por qué, entre las pocas páginas que sigo de los idiarios tradicionales y apanyoles, están los obituarios -¿hasta eso le negaron?-. Probablemente, como dices, mejor no haberlo tratado. A mí me caía bien QR porque sólo sabía de él por su mito, que tú me descubriste. Siempre esta tendencia por admirar a los perdedores (por llamarles de alguna manera, claro), que espero nunca nos abandone...
Por otra parte, y al hilo de SA, recuerdo un concierto de RF en el año 88 ó 89, con la Plaza del Parque a reventar, en el que tras dos horas de show, y ya en los bises, con la peña berreando "escuela de calor, escuela de calor, escuela de calor", SA soltó: "me parece que ya estáis un pcoo mayores para ir a la escuela". Si la memoria me va bien, después de esa frase acabó el concierto, pero eso, por supuesto, pudo haber sido de otro modo, aunque a mí me gusta recordarlo así. Y, aunque le pese a nuestro anónimo amigo, pecados de juventud, como ser modellllllllllllno, los cometen casi todos.
Desde el defectuoso, abrazos,

C

7:52 p. m.

 

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