sábado, octubre 29, 2005

Farfán de los Godos


Tólox, más de 2000 metros, Málaga, Sierra de las Nieves. Los moros, aunque aquí la mayoría (¿quiénes son ésos ?) piense que la civilización sólo tiene sentido cuando tienes aire acondicionado... Casi como en el Burgo. Diez señores mayores jugando al subastao. La caña no llegó al euro. Y allí, de paso, seguía sin hacer demasiado calor.
Lo peor en aquel viaje, como en cualquier otro, fue la costa.

Epi y Blas


–¿Quieres que te cuente un chiste de palomas, Epi?
–No, Blas Blas bla bla bla.
-¿Quieres una morcilla, Epi?
-No, Blas.
-¿Quieres un cinturón de rinocertonte, Epi?
-No, Blas.
-¿Quieres un dentífrico superacción, Epi?
-No, Blas.
-¿Quieres un calamar con cuernos y la revés?
-No, Blas.
-¿Te tomas otra copa, Epi?
-Vale, Blas.

Fiesta en San Cosme y San Damián


¿De qué nos reimos? No se sabe. Si supiéramos algo, seríamos sabios. Pero no lo somos. Sólo esperamos pasar el rato, domir al reloj, acertar a hacer algo que no sea lo mismo de siempre (de sieempre, de sieeeeempre, de sieeeeeeeeeempre). En una palabra: engañarnos (y que ojalá se note). Pero el engaño no es tan bobo o tan irreal como pueda pensarse. El engaño, como todo lo que vale la pena, es lo único verdadero, esencial. ¿Quién lo sabe?, ¿quién puede saberlo? Qué más da. ¿Alguien lo sabe?, ¿alguien puede saberlo? Pues eso. Somos nosotros, pobres, borrachos, hartos de lo estúpido que puede ser el mundo (y la vida) pero sabedores de que nada importa nada porque todo es relativo. Incluso insignificante....