El ‘caso Egunkaria’ deja en evidencia a la profesión periodística
Carlos López Fonseca/ elconfidencial
La demoledora sentencia del caso Egunkaria, que ha concluido que el diario en euskera ni prestaba apoyo mediático a ETA ni era una fuente de financiación de la banda, obliga a reflexionar sobre el trabajo de los periodistas. Durante los siete años que ha durado la instrucción nos hemos limitado a trasladar a la opinión pública los autos del magistrado Del Olmo, dando como seguro lo que ahora se ha demostrado falso. Un auto judicial es un documento suficientemente solemne para sentirse cómodo a la hora de escribir. Más aún cuando se enjuicia a alguien de pertenencia a banda armada.
Cuando se escribe de ETA, ir más allá de la versión oficial es correr el riesgo de ser calificado de tibio con el terrorismo, y de que se te cierren muchas puertas. Esta profesión es tremendamente incómoda y difícil cuando se discurre fuera del carril. Ocurre en la prensa nacional, poco inclinada a cuestionar nada que tenga que ver con la lucha contraterrorista, y en los medios abertzales, para los que nadar contra corriente a toda costa es una señal de libertad frente al seguidismo de los demás. Ni una ni otra reconocen nunca un error. (sigue)
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