Sobredosis
¿De verdad que es necesario que los miembros y miembras de la familia real estén presentes en todos y cada uno de los cientos de éxitos del deporte español?, ¿de verdad que tenemos que ser tan originales y exclusivos que mantenemos siempre a uno, dos y tres miembros y miembras de la familia real en cada festín mediático-deportivo?, ¿por qué otras monarquías europeas no sienten esa necesidad?¿Qué hacía el tenista mallorquín, vestido de arapajoe, en Sudáfrica, entrevistado por los cientos de miles de periodistos y periodistas allí presentes?, ¿había viajado en el avión de esa señorita a la que su papá le regaló un banco, la que llevaba una bufanda-arapajoe-española con el logo de su empresa?
¿De verdad que es necesario que los rostros y rostresas que presentan el telediario viajen allí-donde-está-la-noticia... cada vez que el vaso de la noticia se traslada de ciudad, país, continente?, ¿es preciso que sus preciosas melenas vuelen al viento de Sudáfrica, Bután, Brasil o Mongolia?
¡Qué país tan raro! Los todesos y las todesas son todo el rato arapajoes. Y uno se ve raro, rarito...
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